artefactos para el maleficio y la magia destructiva

caja maleficio 1

Este proyecto nació hace más de un año, fruto de una necesidad personal. En ese momento, la caja 0, precursora e inspiración de este trabajo, surgió con la intención de evocar el Purgatorio del imaginario popular en un marco de maleficio: la idea era que quien quedase encerrado en ella quedara encadenado y castigado por sus malas acciones hasta purgar sus culpas. Me interesó este enfoque porque contiene, paradójicamente, la posibilidad de redención: si la persona compensa el daño causado y expía lo que se le reprocha, puede liberarse; si no, permanece atrapada y sufre.

Tras una experiencia profundamente gratificante tanto en la ejecución como en el trabajo mágico con la primera caja que creé para mi uso personal, sentí el deseo de compartir este proyecto con otros practicantes interesados. De este modo, casi un año después, nació una pequeña serie de tres cajas-ataúdes, perfeccionadas tras la experiencia con la anterior. Cada una de ellas completamente única.

artesania caja malieficio

La estética y el imaginario de estos artilugios, incluida la primera que confeccioné para mí, remiten deliberadamente a la simbología clásica del Infierno y del Purgatorio, profundamente arraigada en nuestra cultura. No es necesaria la creencia en ellos como conceptos cristianos para trabajar con este artefacto; se trata de una inspiración folclórica que a través del imaginario tradicional busca conectar con potencias mágicas universales. En el interior del ataúd se presenta una boca del Infierno que imita esta célebre iconografía medieval, muy recurrente en las representaciones del Juicio Final. De esta forma, simbólicamente, aquello que se coloca en el interior de la caja parece caer en las fauces de la demoníaca boca. Puede jugarse así con distintas ideas: por ejemplo, buscar que la víctima no pueda reposar o importunar más, sintiendo que en cualquier momento puede caer al abismo, o bien ser entregada directamente a la bestia, representante del tormento o de los númenes infernales.

En el reverso de la tapa se refleja otra de las inspiraciones de este artefacto, la célebre obra de Dante Alighieri: La Divina Comedia, datada del primer cuarto del siglo XIV.

«“Por mí se va a la ciudad del llanto, por mí se va al eterno dolor, por mí se va hacia la raza condenada. La justicia movió a mi supremo Hacedor. El divino poder, la suma sabiduría y el primer amor me hicieron. Antes de mí no hubo nada creado, a excepción de lo inmortal, y yo, a mi vez, duraré eternamente. ¡Oh, abandonad toda esperanza, los que aquí entráis!” Vi escritas estas palabras con caracteres negros en el dintel de una puerta, por lo cual exclamé:

—Maestro, el significado de esas palabras me causa miedo.

Y él, como hombre lleno de prudencia, me contestó:

—Conviene abandonar aquí todo temor, conviene que aquí termine toda cobardía. Hemos llegado al lugar donde te he dicho que verías a la dolorida gente que ha perdido el bien de la inteligencia.»

En el inicio de su viaje por los nueve círculos del Infierno y los siete del Purgatorio, Dante, acompañado de su maestro Virgilio, lee dichas palabras en la puerta del Infierno. Eso mismo verá aquél que quede encerrado en este pequeño ataúd, anuncio de su desgracia.

Por otro lado, esta caja toma inspiración de un formato de maleficio muy extendido en el ámbito mediterráneo desde la Antigüedad: la fabricación de una efigie o muñeco de la persona, su colocación en un pequeño ataúd y su entierro en cementerios, encrucijadas o sobre tumbas. Esa práctica no buscaba necesariamente la muerte del objetivo; con frecuencia su finalidad era castigar, hacer justicia o someter. El enterramiento iba acompañado de peticiones a las diversas potencias infernales, como divinidades del inframundo, ánimas de los muertos o las Erinias para que ejecutasen el tormento pedido por el practicante.

bocetos caja maleficio

Mi propuesta se inspiró en esa tradición, pero con una diferencia importante: la caja no está pensada como un efecto único y desechable. Es un objeto potente y reutilizable que el practicante conserva; su fuerza aumenta con el tiempo, con el uso y con el trabajo depositado en ella. Naturalmente, también puede enterrarse si se desea; lo recomiendo especialmente en trabajos destructivos o maleficios que deban culminarse tras un periodo concreto, momento en el que la caja podría desenterrarse y recuperarse. No obstante, puede conservarse siempre en el altar u otro lugar digno, tanto si está en funcionamiento como si reposa.

Uno de los aspectos más importantes en la creación de este artefacto mágico fue, por supuesto, que se llevara a cabo artesanalmente, con la mayor ritualidad y cuidado al detalle. El ataúd se dotaría de su poder no sólo a través de la simbología y la conjuración, sino también mediante la implicación de diversos espíritus aliados de origen vegetal, animal, mineral, y de espíritus intangibles de mi completa confianza. Por estos motivos, además, partiendo de una base de madera adquirida, busqué que todos los materiales aplicados sobre ella fueran de origen natural, todos los preparados fueran realizados personalmente de forma artesanal y los procesos efectuados fueran tradicionales.

La caja fue impregnada de una tintura compuesta por diversos aliados vegetales, animales y minerales convenientes para el tipo de trabajo mágico al que se la dedica. Posteriormente, fue teñida con tinta de carbón, preparada con una imprimación de yeso y goma arábiga. La técnica pictórica empleada fue el temple de huevo, por tratarse de una técnica tradicional muy utilizada durante la Edad Media en las iluminaciones de manuscritos. Esta técnica utiliza la yema del huevo como aglutinante para los diversos pigmentos minerales en polvo. Algunos de los pigmentos que se utilizaron tienen un largo recorrido histórico: siena natural, siena tostada, tierra sombra natural, rojo cinabrio, ocre amarillo…

artesania caja maleficio

Finalmente, se aplicó a toda la caja un barniz natural preparado también de forma ritual, y compuesto de diversas resinas y hierbas de carácter aromático y funerario: goma laca, utilizada como barniz y aglutinante desde hace más de 3000 años, complementada con resinas de mirra, olíbano, ciprés y cedro, y diversas hierbas adecuadas para la función del artefacto.

Tras estar concluidas, se prosiguió con la conjuración. Los detalles de la fabricación y, especialmente, de la conjuración, han quedado en secreto para ser únicamente conocidos por las propietarias legítimas de cada caja y yo, la artesana. Esto responde a motivos de seguridad y eficacia; la caja se conjuró involucrando a diversos aliados y procesos que, en sus funciones protectoras, vitalizantes y custodias del artefacto, es mejor que no sean conocidos por potenciales enemigos.

ritual nocturno

Usos del artefacto

Aunque la idea que dio origen a esta pieza fue la del maleficio, la caja no se agota en esa única función: concebida dentro del ámbito de la paralización y la magia destructiva, su campo de aplicación es amplio.

La forma más tradicional de trabajar con este artefacto, dentro del marco del maleficio, es introduciendo una representación del objetivo, como una efigie u objeto personal, con la finalidad de inmovilizarle, contenerle, dañarle, atormentarle o someterle.

Sin embargo, el maleficio de la caja puede tener distintos perfiles éticos y operativos: por un lado, pueden realizarse maleficios más correctivos, como fue mi primera idea de Caja del Purgatorio. En este caso, no se busca simplemente atormentar o paralizar a la persona que se introduzca dentro, sino que ese tormento vaya orientado a pagar por sus malas acciones, expiar sus culpas o compensar los perjuicios que ha efectuado. En esta última lectura, la caja ofrece la posibilidad de reparar el daño percibido y, si se produce la restitución, dejar de infligir sufrimiento.

Cabe señalar que los conceptos de buena o mala acción, así como el de culpa, no son objetivamente medibles, sino profundamente subjetivos. En este proyecto lo decisivo es la valoración del practicante propietario del artefacto: es su criterio, su juicio sobre lo que constituye una falta o la expiación, el que determina la aplicación del maleficio.

Por otro lado, la caja puede servir al maleficio ordinario. Dentro de este campo, se puede orientar el artefacto a que maldiga con daño directamente, entregándole a la ira de las Potencias Infernales, o bien simplemente a que paralice al enemigo y retenga sus intentos de seguir importunándonos. El trabajo puede ser tan cruel o tan moderado como el propietario desee y considere justo.

Más allá de las aplicaciones personales contra un individuo, la caja puede ser una gran aliada en todo tipo de magia destructiva o restrictiva. Puede emplearse como mecanismo de contención, para inmovilizar temporalmente situaciones o influencias nocivas, introduciendo en ella algo representativo o una carta en la que se redacte el asunto. También en procesos de destrucción y finalización de situaciones, amenazas, relaciones o dinámicas introduciéndose aquello que quiere terminarse a su interior. Puede ayudar en procesos de cortes, duelos, cierres de etapa y aceptación de lo que ha concluido, entregándole aquello que ha de morir para que lo guarde y nos ayude a liberarnos del peso y la dificultad de desvincularnos emocionalmente.

Puede servir para novenas o cuarentenas dedicadas al trabajo de sombra, meditando observando su interior, o introduciendo dentro reflexiones personales que busquen transformarnos desde el contacto con nuestros propios demonios. Las posibilidades de trabajo son muchas, y estoy segura de que sus propietarias descubrirán muchas otras por sí misma cuando alcance cierta complicidad con la pieza.

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